Libertad y homofobia, dos realidades que conviven en España

 

El año 2005 supuso un antes y un después para el colectivo homosexual en nuestro país, con la entrada en vigor de la ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo. Han pasado ya 11 años desde su aprobación, y los cambios que se han producido desde entonces hasta el día hoy en nuestra sociedad son incuestionables.

En 2015 la Asociación Internacional de Gays, Lesbianas, Bisexuales y Transexuales daba a conocer los resultados del informe anual sobre homofobia en que se reflejaban los derechos de este colectivo a nivel mundial. ¿La conclusión? España es uno de los países más tolerantes, al menos, en cuanto a legislación se refiere: permite el matrimonio entre personas del mismo sexo y también la adopción. Pero limitarse a afirmar que nuestro país es tolerante por el simple hecho de que tenga una legislación más igualitaria, puede ser arriesgado.

Ese mismo año, en 2015, el Ministerio del Interior hacía público el informe sobre evolución de delitos de odio en España, que dio lugar a titulares como este: ‘Cuatro de cada diez delitos de odio, vinculados a la orientación sexual’ (Leer más aquí). Un año en el que la prensa se hizo eco de sucesos que reflejaron la falta de aceptación hacia el colectivo LGB:

  • Homofobia en Burger King (Madrid) contra una pareja gay por darse un beso. (La Vanguardia, 2014). (Leer más aquí)
  • Cuatro gais son agredidos en plena Gran Vía (Madrid) al grito de ‘maricones’. (El País, 2015). (Leer más aquí)
  • Denuncian un libro de texto de ESO que ve un riesgo para la salud en la homosexualidad. (El Mundo, 2015) (Leer más aquí)

Y hace tan solo cuatro meses, ABC lanzaba el siguiente titular: ‘España, el país más tolerante del mundo con la homosexualidad pese al aumento de denuncias por agresión’. (Leer más aquí)

Un poco contradictorio, ¿no? ¿Somos el país más tolerante pero aumentan las agresiones? Tal vez las encuestas que miden las actitudes se vean limitadas, y tengan que ir de la mano de la realización de focus group que nos permitan tener una visión más profunda y amplia sobre los comportamientos hacia la homosexualidad. Técnicos en investigación social como Miguel Ángel Ruiz o el psicólogo Francisco Sande, han apuntado en diversas ocasiones sobre la necesidad de implementar de forma conjunta tanto las encuestas como los grupos de discusión en determinados estudios en los que la libertad de respuesta puede verse cohibida por barreras que solo el trato directo es capaz de salvar. Quizá sea necesario que las investigaciones sobre actitudes hacia la diversidad sexual se acompañen de estudios cualitativos, porque los números no cuadran con la realidad.

Los datos publicados esta misma semana por el Observatorio madrileño contra la homofobia, transfobia y bifobia, han hecho saltar las alarmas: ‘Las denuncias por agresiones homófobas en Madrid crecen un 1000% respecto a años anteriores’ (Leer más aquí).

¿Sorprendente o un nuevo aviso para abrir los ojos ante una realidad incómoda? Lo cierto es que en la última década numerosos estudios sobre diversidad sexual venían alertando sobre la homofobia en nuestro país, y no andaban desencaminados.

A pesar de los pasos que se han dado en un país donde el próximo año se celebrará el WorldPride (la V Edición del mayor evento LGBT del mundo) aún queda camino por recorrer. El rechazo sigue existiendo y es visible, pero es importante tener presente un elemento que puede llevarnos a pensar que los niveles de homofobia podrían ser mayores: la expresión de la homosexualidad en la esfera pública. De hecho puede ser un factor que explique, en parte, el aumento de las agresiones que se están produciendo. Precisamente por la trayectoria que ha tenido nuestro país en este asunto (aprobación del matrimonio, adopción, visibilidad del colectivo LGTB en TV, series y películas…), cada vez es más frecuente que las personas homosexuales realicen muestras de afecto en público que dejen ver su orientación sexual, situándose inconscientemente –o reivindicando su derecho a la libertad- en una situación de mayor vulnerabilidad frente a la homofobia, mucho más presente en la realidad de la calle y del día a día que en la del plasma y el celuloide. ¿El perfil de la víctima? Para conocerlo retomamos los datos del Observatorio madrileño del primer semestre de este mismo año. Como podemos observar en el siguiente gráfico, la mayor parte de los actos homófobos (ojo, denunciados) los reciben las personas gays: un 74%. A mucha distancia, se encuentran las lesbianas (14%), los transexuales (11%) y los bisexuales (1%).

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En cuanto a las edades, un dato revelador: el 75% de las personas que han denunciado haber recibido actos homófobos se encuentran por debajo de los 30 años. Los jóvenes son los que más denuncian y también los que muestran menor resistencia a mostrar su homosexualidad en público. Reivindican su libertad sin complejos. Señal de que la brecha generacional en el siglo XXI es el principal factor explicativo de la actitud de los españoles ante la libre orientación sexual.

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Gema Duque – Infocom